Velocidad es la palabra clave de esta actualización. En Technologyzer ya han hecho una prueba y no tiene nada que envidiar a sus competidores: abre el JavaScript -probablemente el lenguaje más utilizado para programar aplicaciones web complejas, como Google Docs- 2.6 veces más rápido que la versión anterior gracias a su nuevo motor TraceMonkey. Sólo es mejor Google Chrome 2.0, aunque por poco.

Firefox, que se había quedado atrás en varios aspectos respecto a sus competidores, ha resurgido con fuerza:
* Ha mejorado la barra de direcciones y las sugerencias de sitios a medida que se escribe en ella.
* Incorpora un modo de navegación privada, que no deja rastros de ni en los sitios visitados.
* Permite ‘olvidar’ un sitio web por el que se navegó con el programa.
* Ha mejorado la organización de las pestañas, que ahora se pueden abrir en ventanas independientes.
* Es posible recuperar ventanas cerradas por error igual que ocurría hasta ahora con las pestañas.
* Puede mostrar fuentes -tipos de letra- que no estén instaladas en el equipo.
Cierto que son mejoras esperadas, pero no por eso poco importantes.
Pero quizás lo más interesante es que soporta nuevos estándares de programación y desarrollo web, como HTML5, que probablemente en poco tiempo revolucionarán la Red. Lenguajes que facilitarán el uso de aplicaciones web sin estar conectado, permitirán mejorar los gráficos e imágenes, averiguar dónde está el usuario o, lo más importante, mostrar audio y vídeo con estándares abiertos, sin necesidad de tener instalada la última versión de Flash.





